viernes, 30 de mayo de 2014

Billo debutó en el Roof Garden

  De él podríamos emitir cualquier juicio, bien a favor o en contra, pero lo que sí no tiene discusión es que abrazó la venezolanidad a punta de guarachas y boleros. Nos referimos al dominicano Luis María Frómeta Pereira, el popular Billo, de quien el pasado 31 de diciembre se cumplieron setenta y cinco (75) de su llegada a Caracas para realizar su primer baile nada más y nada menos que en el prestigioso salón de la época administrado por los hermanos Sabal, el Roof Garden, del Hotel Madrid, (ayer Hotel La Torre y Catedral) frente a la  Plaza Bolívar, con su pequeña agrupación Billo´s Happy Boys.
Es conocido y así lo refiere la crónica de la época, que el último día del año 37 el joven músico arriba por primera vez a la todavía ciudad de los techos rojos –así llamaban a Caracas- y debuta por la noche a tan solo tres horas del “cañonazo” con su grupo de amigos, todos provenientes de República Dominicana.
En ese local de entonces, donde acudían los rumberos y noctámbulos de esos años, el maestro Billo se estrena con el sabroso merengue “Caña brava”, interpretado por el guapachoso Ñiñi Vásquez, acompañado también por sus paisanos Freddy Coronado, Simón Damirón y Ernesto “negrito” Chapuseaux.


La Happy se disuelve y nace la Billo’s Caracas Boys 

A partir del debut de la Happy en el Roof Garden, fueron dos años continuos de muchos toques y bailes en diferentes escenarios dentro y fuera de Caracas que los venezolanos de la época disfrutaron con esta agrupación. Las famosas orquestas Lecuona Cuban Boys y la Sonora Matancera que eran predilección del caraqueño quedaron relegadas, momentáneamente, dado el éxito de la pequeña banda donde participaban el cantante Kuroky Sánchez, el saxofonista y violinista Freddy Coronado, y el bolerista César Espín, entre otros músicos. En 1940 la agrupación de Billo cambia de nombre y el 31 de agosto de ese año debuta en el mismo Roof Garden, pero ahora bajo las riendas del empresario Edmundo Klein, donde tres años antes se había presentado. De ahora en adelante se llamaría Billo’s Caracas Boys.

A gozar muchachos” 

Dada la popularidad y el prestigio adquirido por la banda del maestro Billo, las estaciones de radio, muy en boga para el momento y donde se presentaban a los artistas en vivo ante su público, ofrecen un espacio para la orquesta y de ahí surge “A gozar muchachos”, musical que animaba Magín Pastor Suárez, a través de Radio Caracas Radio. Otros programas fueron “Fiesta Fabulosa” y “Variedades Esso”.

Época de oro de la orquesta

En 1960 le suprimen el veto que pesaba sobre Billo por parte de la Asociación Musical por un problema de bigamia sucedido tres años atrás. Inmediatamente, comienza a reunificar su orquesta y a buscar nuevos cantantes. Precisamente, de Maracaibo, surgen las voces de José “Cheo” García, Felipe Pirela y Joe Urdaneta, quienes contribuyen a catapultar a la orquesta a los mejores sitiales de popularidad y ventas. De ese primer año de la década sesentosa surgen los famosos long plays “Comunicando”, con el batacazo “La vaca vieja”, y “Paula”

El cantor de Caracas

Sin lugar a dudas, Billo fue un excelente compositor y la recordada ciudad de los techos rojos fue su musa. Sí, desde que llegó a esta hermosa capital –que hoy no se parece en nada- se enamoró para siempre y sus canciones así lo demuestran. “Caracas vieja”, “Luna caraqueña”, “Canto a Caracas”, “En Caracas” y “Sueño caraqueño”, entre muchas otras. También sus composiciones tocaron las cosas cotidianas y sencillas con las cuales dibujaba personajes, hechos y lugares de nuestra geografía nacional haciéndolo merecedor del calificativo como el cronista musical de la ciudad. Un ejemplo es el Metro. "Ya Caracas está contenta/ al saber el notición/ porque la semana que entra/ le harán una operación. / Van a abrirle la barriga/ desde Catia hasta Petare/ por la transistorisitis/ que la tiene ya muy grave./ Cada metro que se pasa/ es un metro de alegría/ porque así la novia mía/ llegará temprano a casa".

Éxitos discográficos

Innumerables son los éxitos –más de dos mil- de este director de orquesta basado en un extenso repertorio hecho a base de muchas versiones de diferentes agrupaciones caribeñas y también de creaciones propias convertidas, posteriormente, en indiscutibles batacazos discográficos. Quien no recuerda, por ejemplo, “El caimán”, “La vaca vieja”, “Ariel”, “Toy contento”,  “El Metro” y “Epa Isidoro” y “Cantares de Navidad”, por solo mencionar algunos. Ni hablar de los famosos mosaicos donde rendía honor a la música cubana: “Compay gallo”, “María Cristina”, “La negra Leonó”, “Jaleo” y “Tócale la campana”, etc.
  
La orquesta del maestro Billo con sus cantantes Joe Urdaneta, Felipe Pirela y Cheo García. Destacan los animadores Paula Bellini y Henry Altuve

Voces para el recuerdo

Desde los comienzos de la orquesta, el maestro Billo fue muy selectivo y atinado con los vocalistas que integraron el staff de cantantes. De los inicios de la Happy Boys recordamos a Ñiñi Vásquez, Kuroky Sánchez y el  “negrito” Chapuseaux. Luego vendrían en diferentes etapas César Espín, Marcos Tulio Maristany (grabó ocasionalmente), Rafa Robles, Alci Sánchez, Alberto Beltrán, Pío Leiva, Manuel Briceño, Sarita Arceo, Miltinho, Rafa Galindo, Rafa Pérez, Luisín Landaez, Humberto Zárraga, Manolo Monterrey, “Cheo” García, Felipe Pirela, Joe Urdaneta, José Luis Rodríguez, Memo Morales, Ely Méndez, Gustavo Farrera y Ender Carruyo, entre otros.

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